Creatividad a cualquier edad

Las principales voces de nuestra cultura pueden sin dudas confundirnos sobre nuestro potencial creativo en la adultez, y no es por lo tanto sorprendente que la mayoría de nosotros también lo subestimemos en nuestra vida diaria.

Pero… ¿por qué es tan importante la creatividad? Porque la creatividad, que es definida como nuestra innata capacidad para enfrentar el crecimiento, nos da muchas herramientas para lograr atravesarlo de manera exitosa.

Es, justamente, la energía que permite que tomemos caminos diferentes en nuestros pensamientos, logrando que nos hagamos expresar de formas novedosas. Nos permite también ver a la vida como una oportunidad para la exploración y el descubrimiento, además de expandir nuestros sentidos… y todo ello no tiene edad.

“La creatividad es solo para la poca gente dotada, aunque su gran talento se va debilitando con la edad”. Otro gran mito, se mire por donde se lo mire. La verdad es que la creatividad no es solo para los genios. Las consecuencias que traen estos mitos, tanto para uno mismo como para la sociedad entera, es la proliferación de la mediocridad y el conformismo.

Cuando hablamos de creatividad, no solo estamos hablando en términos de productividad e invención, sino también de salud física, ya que puede ayudarnos mucho en nuestro envejecimiento. La expresión creativa fomenta sensaciones positivas, las cuales incitan a una perspectiva optimista y a un sentido del bienestar. Y, promoviendo emociones positivas, la creatividad también promueve funciones de inmunidad positivas.

A lo largo de los años, la investigación científica y la atención del público se han dirigido a evaluar los primeros tres años en la vida de una persona, para determinar el desarrollo del cerebro y el comportamiento; este modelo de comprensión científica data de largo tiempo atrás. Esta focalización generó la idea de que el potencial de nuestro cerebro, se determina en esta fase de la niñez. Sin embargo, no es tan así. Las nueva investigaciones sobre la capacidad de aprendizaje y de un desarrollo creativo durante la mediana edad, han demostrado que, cuando se desafía a la mente, el cerebro biológico responde de maneras positivas, sin importar la edad.

Cualquier persona que señale que usted “no puede enseñar a un viejo perro nuevos trucos” no está actualizada sobre las nuevas investigaciones sobre el cerebro. Los viejos perros y las personas adultas pueden aprender, sin mayores dificultades, a conducirse por nuevos caminos. En efecto, cuanto más pensamos y hacemos, más contribuimos a la vida activa de las células del cerebro.

El cerebro responde a cuestiones físicas y químicas, y al contexto ambiental. Las células del cerebro implicadas en el pensamiento y la memoria, se comunican la una con la otra fundamentalmente de dos maneras. Una es a través de ramificaciones conocidas como dendritas. La otra, a través de “mensajeros” químicos que circulan entre estas ramificaciones. La ciencia ha demostrado que los ambientes estimulantes, dan lugar a que cada una de las células del cerebro tome el camino de nuevas ramificaciones dendríticas, y que se active una creciente producción de acetilcolina, el mensajero químico del cerebro más implicado en la memoria y las funciones del pensamiento.

Los estudios más recientes han revelado que las personas que tiene entre 50 y 70 años, experimentaron un aumento en la longitud y cantidad de de ramificaciones dendríticas, que compensaron las pérdidas de células que el cerebro sufre en esos años. Se puede representar a los mensajeros químicos como ardillas ocupadas en conseguir su alimento, y a dos células del cerebro como dos árboles adyacentes. Si existen nuevas ramificaciones, será más fácil que las ardillas salten de un árbol a otro.

Creatividad a cualquier edad

Las fases de la creatividad

Una mirada al desarrollo nos lleva a otra parte del bosque. Aquí estamos hablando de cambios en diferentes puntos del ciclo vital, cambios en como vemos y experimentamos la vida, que se combinan con una diferente perspectiva psicológica, emocional, e intelectual.

Así como no se le puede enseñar a un niño a leer antes de que tenga un desarrollo que le permita estar listo para hacerlo, ciertas cualidades de la mente en la edad adulta permiten hacer lo que no pudo ser realizado en otro tiempo. Por ejemplo, la sabiduría no puede ser enseñada. Es una mezcla del desarrollo, gracias a la edad, del conocimiento, de la experiencia práctica de la vida, y de las funciones del cerebro que permite que integremos todas esas cuestiones para alcanzar nuevas metas, que luego se puedan aplicar a una variedad de circunstancias en la vida. Esa es la cuestión por la cual es, usualmente, más fácil que una persona adulta resuelva problemas y defina múltiples estrategias para ocuparse de ellos. En la edad adulta, podemos aprovechar este ímpetu del desarrollo para energizar nuestra creatividad y esforzarnos por explorar nuevas ideas o realizar cambios.

Las cuatro fases del desarrollo

Existen cuatro fases del desarrollo: la reevaluación, la liberación, la incorporación de ideas y conceptos, y la repetición. Estas cuatro fases dan forma al crecimiento de nuestra energía creativa, y a la manera en que nos expresemos durante nuestros años de adultez. Al igual que la condición humana, los ritmos y la duración de estas fases son fluidos y discontinuos. Sus secuencias, pueden contemplar variaciones muy significativas. Pueden necesitar de cierto tiempo, por lo que podrían precisar de varios años para que esta variación se haga tangible.

Todos tenemos el potencial de experimentar cada fase, pero no todas estas fases pueden ser expresadas perceptiblemente. Por ejemplo, una poca actividad de evaluación y una poca activación de la liberación, podrían ser compensadas con una gran incorporación de conceptos e ideas. Cada fase se define por una combinación en la que interviene nuestra edad cronológica, nuestra historia, y nuestras circunstancias.

1. Fase de reevaluación

Esta fase, comienza a partir de los 50 años, ya que nuestra expresión creativa es intensificada por un sentido de crisis o búsqueda. La “crisis de la mediana edad” es un término que oímos muy a menudo, donde a pesar del sufrimiento la mayoría de los adultos busca formas de hacer su vida y trabajo cuestiones más gratificantes. La fase de la reevaluación combina la capacidad de la reflexión profunda, con un fuerte deseo de crear un nuevo significado a la vida.

2. Fase de liberación

Se trata de una fase típica en un hombre de 60 o una mujer de 70 años, donde los esfuerzos creativos se recargan con una nueva energía, proveniente de un nuevo grado de libertad personal. Se puede encontrar mucho en el retiro o cuando cambiamos completamente nuestra rutina de trabajo. La gente tiende a sentirse cómoda sobre sí misma en esta etapa, sabiendo que si incurre en alguna equivocación, ello no implicará que cambie la imagen que los demás tienen de él o ella, y, lo más importante, no implicará que cambie la imagen de sí mismo. La expresión creativa en esta fase incluye a menudo el pensamiento de “¿Si no es ahora, cuando?”. Esto proporciona un nuevo contexto para la experimentación, lo cual es muy liberador y le agrega mucha riqueza a nuestras vidas.

3. Incorporar conceptos e ideas

En esta fase, que llega alrededor de los 60 o 70 años, sentimos un urgente deseo de encontrar un significado más palpable a la historia de nuestras vidas, que se representa en un proceso de mirar atrás, reflexionar, y pensar de cara al futuro. También comenzamos a vernos como “encargados de la cultura,” y deseamos contribuir con lo que hemos ganado en sabiduría y experiencia. La expresión creativa en esta fase incluye a menudo una autobiografía y la transmisión de historias vividas, la filantropía, el activismo en la comunidad, y la colaboración como voluntarios.

4. Fase de repetición

Esta fase, comienza a partir de los 80 años, y refleja la energía de la edad avanzada, en la cual la expresión creativa se forma por el deseo de contribuir a un nivel personal o comunitario para afirmar vida, tomar el cuidado de un negocio que todavía no ha terminado de hacerse, celebrar su lugar en la familia o comunidad, y elevarse en el reino espiritual.

La creatividad no es solo para los artistas

Howard Gardner, un notable experto en desarrollo humano, describe dos tipos de creatividad: Creatividad con “C” y creatividad con “c”. Cuando Einstein desarrolló la teoría de la relatividad, practicaba una creatividad con una “C” y cambió un campo entero del pensamiento. En cambio, la creatividad con “c” emerge del entorno de la vida diaria, como por ejemplo cuando tratamos de que nuestras compras se ajusten a nuestro presupuesto.

“Todas las personas cuentan con ciertas áreas en las cuales tienen un interés especial”, afirma Gardner. “Podría ser algo que hacen en el trabajo, como por ejemplo la manera en que escriben sus notas, como hacen su trabajo artesanal en una fábrica, o la forma en que dan una clase. Después de trabajar durante un cierto tiempo pueden conseguir ser bastante buenos, tan buenos como cualquiera a quienes admiran en su profesión”.

La mejor rutina de gimnasio en casa

Una rutina eficiente con mancuernas está compuesta por los siguientes ejercicios, que mencionamos a título de orientación (para determinar si son los más apropiados para usted, es necesario consultar con un profesional para que establezca un régimen individual, en función de su edad, aptitud física y antecedentes de salud).

Entre paréntesis los grupos musculares involucrados:

1- Elevación lateral (hombros):

Con los nudillos hacia arriba y afuera y los brazos rectos, eleve las mancuernas hasta el nivel de los hombros y luego vuelva a la posición de inicio.

2-Elevación hacia delante (hombros y región dorsal):

Con los nudillos hacia delante y los brazos rectos, eleve las mancuernas por sobre la cabeza y vuelva a la posición inicial.

3-Elevación lateral con flexión (hombros y región dorsal):

Empiece con el tronco inclinado hacia delante en ángulo recto (sin flexionar las piernas). Con los nudillos mirando al techo levante las mancuernas hacia los costados y arriba, y vuelva a la posición inicial (siempre manteniendo el tronco flexionado).

4- Elevación lateral, acostado (pecho)

Acuéstese en un banquito. Baje las mancuernas hacia los costados manteniendo ligeramente flexionados los codos, luego vuelva a la posición inicial.

Por motivos de seguridad, vaya aumentando progresivamente la distancia a la que desciende las mancuernas (si no está acostumbrado a este tipo de ejercicios).

5- Inclinación lateral (tronco):

Tome una mancuerna con una mano, palma hacia dentro y brazo recto. Ponga la otra mano en la nuca, con el codo en alto. Descienda la mancuerna a lo largo de su cuerpo todo lo que pueda sin inclinarse hacia delante.

Repita con la otra mano y vaya alternando.

6-Flexiones (tronco):

Con la mano derecha y el tronco erguido, levante la mancuerna por sobre su cabeza. Luego inclínese y toque su pie derecho con su mano izquierda, manteniendo la mancuerna por sobre su cabeza.

Luego de varias repeticiones, cambie de mano.

Por motivos de seguridad, si no está acostumbrado a este tipo de ejercicios flexione ligeramente las rodillas al realizarlo, hasta que pueda mantenerlas rectas sin tensión excesiva.

7-Elevación alternante (hombros, pecho, región dorsal, tríceps):

Tome una mancuerna en cada mano, a la altura de los hombros. Eleve la izquierda por sobre su cabeza, con la palma apuntando hacia su cuerpo.
Luego baje la izquierda hasta la altura de los hombros y simultáneamente eleve la derecha por sobre su cabeza.

8-Swing (muslos, región lumbar, hombros, región dorsal):

Agáchese sin flexionar la espalda (como al levantar pesas): espalda recta, rodillas flexionadas y cabeza hacia arriba. Tome una mancuerna de ambos lados con las dos manos y balancéela por sobre su cabeza al mismo tiempo que se para enderezando las piernas.

9-Alimentación Básica

Al final de la rutina se hace propicio una buena alimentación de nutrientes o comida casera, comida de casa, para este punto se hace mejor los huevos, la leche que trae proteínas caloríficas para reanimar y recomponer nuestro organismo. Muchas recetas de pescado o comida dietética trae una gran variedad de vitaminas y fosforo que mantienen a nuestro organismo optimo después de nuestra rutina de ejercicios.

La mejor rutina de gimnasio en casa.

Actividad física, una gran amiga de la memoria

Siempre se presumió que la actividad física podría tener relación con una mejor aptitud cerebral, pero gracias a una serie de estudios desarrollados por la Universidad de Illinois, en los Estados Unidos, esta suposición terminó siendo una comprobación empírica, que arrojó como resultado que, efectivamente, a mayor actividad aeróbica, menor degeneración neuronal.

La investigación que dio como resultado esas comprobaciones no es, sin embargo, la primera que se hace al respecto. Por ejemplo, se habían realizado varios trabajos en animales que demostraron que el ejercicio aeróbico podía estimula algunos componentes celulares y moleculares del cerebro.

Asimismo, ciertos estudios realizados en seres humanos también habían demostrado que algunos procesos y habilidades cognitivas cerebrales en las personas mayores, eran más probables de manifestarse en aquellas que se mantenían activas.

Por ejemplo en 1999, los mismos científicos que realizaron el estudio de la Universidad de Illinois, habían observado que un grupo de voluntarios, -que durante 60 años habían llevado una vida muy sedentaria-, luego de una caminata rápida y sostenida de 45 minutos durante tres veces a la semana, habían logrado mejorar sus habilidades mentales, las cuales suelen declinar con la edad.

A su vez, desde hace dos o tres décadas, se realizan varias pruebas con mayores de setenta años, que, luego de atravesar diversas disciplinas físicas, lograron mejorar su actividad mental-cognoscitiva.

Con todo, el estudio llevado a cabo en la Universidad de Illinois es uno de los más esclarecedores, ya que tomó como objeto de análisis una población heterogénea más joven, (hombres y mujeres de entre 55 y 79 años), una gran cantidad de casos, (55 voluntarios), y los beneficios de la tecnología médica de punta, como ser las resonancias magnéticas de alta resolución.

De esta forma, se evaluó a personas tanto sedentarias como con actividad física intensa, sometiéndolas a un ejercicio basado en caminatas de casi dos kilómetros, para luego realizar sobre ella unos estudios con escáner tridimensional de resonancia nuclear magnética, los cuales les posibilitaron evaluar los comportamientos de las sustancias cerebrales.

Así, luego de realizar estos test, los científicos llegaron a la conclusión que, en personas mayores de 55 años, la actividad física podía producir positivas modificaciones anatómicas en el nivel cerebral, mejorando así toda la actividad cognoscitiva.

Actividad física, una gran amiga de la memoria

Tres áreas

Según afirman los investigadores, son tres las áreas del cerebro a las que el envejecimiento afecta de forma negativa, y que no obstante demostraron obtener grandes beneficios gracias a la actividad física.

En efecto, las pruebas registraron modificaciones en las áreas frontal, parietal y temporal del cerebro, siendo favorecidas las áreas con sustancia gris, -que se relacionan con la inteligencia-, y con sustancia blanca, -que se relaciona con la cognición- (y de hecho, su alteración negativa se vincula con la enfermedad de demencia senil).

Por eso, el cambio más relevante que pudieron observar estos científicos tiene relación con la modificación, mediante la actividad física, de las sustancias gris y blanca del cerebro, puesto que la primera consiste en unas finas capas del cuerpo de las neuronas que están involucradas tanto en los procesos de memorización como de aprendizaje, y que, cuando las personas envejecen, se encogen y muestran una reducción del rendimiento cognitivo.

Asimismo, la sustancia blanca es la conocida mielina, la cual posee fibras nerviosas que transmiten señales dentro del cerebro. Y de hecho, su disminución es la causante de la leucoaraiosis, lo cual tiene una relación directa con la enfermedad de demencia senil, la atrofia cerebral y otras enfermedades como hipertensión arterial o diabetes.

Además, como vimos, a medida que las personas envejecen, la cantidad de conexiones entre las neuronas es menor, pero gracias a la actividad física se puede lograr una mayor densidad de conexión (sinapsis) neuronal.

Incluso, la actividad física actúa sobre la función cerebral aumentando la producción de factores tróficos, que son ni más ni menos que las sustancias encargadas de mantener la salud de las neuronas.

Por todo esto, los expertos aseguraron estar en lugar de confirmar que la actividad física constante mejora las áreas de la actividad cerebral, especialmente la superior, en la que se incluyen la memoria, la capacidad de abstracción, la capacidad de razonamiento, el juicio y otras funciones de ejecución.

Un plus para los mayores

Por cierto, como se habrá visto, el ejercicio pareciera ser útil para influenciar en las aptitudes cerebrales sólo en aquellas personas mayores, pues esta actividad física se encarga de re-equilibrar ciertas pérdidas del órgano cerebral acontecidas únicamente mediante el avance de la edad. Por eso, el ejercicio se encarga de enlentecer la declinación de la densidad en las áreas gris y blanca en los cerebros, la cual se produce con la edad.

Esto último no significa que nuestros hijos estén libres de mantener una práctica física activa, ya que de hecho el ejercicio tiene un gran número de beneficios, que van desde la prevención y reducción del sobre-peso hasta el desarrollo pulmonar y cardíaco, pero lo que es claro es que, en cuanto al mejoramiento de la actividad cerebral, el mismo sólo puede influir en las personas adultas, que ven declinar ciertas funciones de su cerebro con el avance de sus años.

Por su puesto que este descubrimiento no debe hacer que las personas sedentarias salgan corriendo a realizar una intensa actividad física para mejorar sus aptitudes cerebrales. De hecho, el ejercicio físico debería realizarse en sesiones no mayores a 30 minutos por día, partiendo de una intensidad de moderada a una mayor, y teniendo en cuenta las propias aptitudes y limitaciones, o caso contrario se correrían serios riesgos, ya que se sobre-exigiría al organismo.

Asimismo, varios expertos también recomiendan combinar esta actividad física con una intelectual, -que puede ir desde la lectura hasta las mismas conversaciones con allegados, pasando por los juegos de mesa o de mente-, ya que la actividad cerebral en sí misma, también puede otorgar mayores beneficios.

Consejos prácticos para ver la vida con éxito

RESPIRACIÓN
La respiración es el aspecto más importante de nuestro vida. ¿Por qué? Porque es lo primero que hacemos al nacer y lo último que hacemos al morir. Nos acompaña toda la vida, es nuestra amiga incondicional. No solo por el oxígeno, sino porque a través de ella inhalamos la energía universal, que es la verdadera fuente de vida. En el aspecto emocional, es el regulador de lo que sentimos: cambia con cada emoción y la restringimos si queremos cortar un sentimiento que nos sobrepasa.

En la ansiedad, es especialmente corta y alta. Respiramos apenas con la parte superior del pecho, lo cual es un círculo vicioso, ya que a menos respiración, más ansiedad. Además, respirar mal trae cansancio, angustia, tensión, enfermedades del aparato respiratorio y otros inconvenientes que serían evitables con una buena respiración. Todos creemos que lo hacemos bien: no estamos muertos, no? Pero, eso es solo sobrevivir, no vivir. No nos damos cuenta de su importancia, al ser una función natural. El problema es que también influimos en ella con cada cosa que nos sucede. Así que hagamos algo en nuestro beneficio.

Primero, tomemos conciencia de cómo es:

– ¿Qué partes se mueven? Panza, pecho, hombros? ¿Poco, mucho, es perceptible?

– ¿Inhalamos mas de lo que exhalamos o al revés? Hacemos pausas?

– ¿Cómo cambia en cada emoción? Enojados, angustiados, serenos, alegres.

Segundo, practiquemos una respiración para serenarnos:

– Al inspirar, con la espalda derecha, tomemos aire desde la panza, o sea, inflémosla como un globo.

– Al exhalar, vayamos sacando el aire lentamente, como si desinfláramos el globo, ayudando un poco con los abdominales. Pongamos la atención en este punto: que no quede nada de aire en los pulmones.

– Al inhalar nuevamente, observaremos que es mas fácil, ya que el cuerpo “busca” aire naturalmente.

Métodos para tener éxito

Algunas recomendaciones:

– Esta respiración se conoce como “diafragmática”, ya que utiliza este músculo en su accionar. Es la mecánica natural del cuerpo y, al hacerlo de esta manera, ayudamos a nuestros pulmones y tomamos mucho mas aire. Por otro lado, es una respiración que calma y centra. Es importante entonces practicarla frecuentemente, hasta que se torne normal.

– Cada tanto, llevemos el aire hacia arriba. Esto es, tomemos un poco de aire desde la panza y luego subamos la inhalación hasta el pecho (respiración completa) para exhalar suavemente desde arriba hasta sacar todo el aire con la panza. Esto permite ampliar la respiración y energizar el organismo.

– No forcemos nada. Comencemos desde la respiración como esta, con la intención de ir ampliando cada vez mas, hasta llegar hasta donde se pueda. Con el tiempo, se ira expandiendo mejor.

– Hagamos esta respiración en los momentos de calma o en que no haya mucho estrés, para acostumbrar al cuerpo a nuevas cantidades de oxígeno. Es posible que aparezcan mareos o cosquilleos, por hiperventilación. No asustarse: detenerse o bajar el nivel de intensidad. Al ir haciendo el habito, podremos aplicar esta nueva respiración concientemente en los momentos difíciles, para tranquilizarnos o tomar el control de una situación.

– En poco tiempo, nos daremos cuenta de los cambios que se han ido produciendo, imperceptible pero seguramente, en nuestro estado de animo. A practicar, entonces!